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miércoles, 18 de diciembre de 2019

NUESTRO AMPARO Y FORTALEZA ES DIOS








Dios es nuestro amparo y fortaleza,
nuestro pronto auxilio en todos los problemas.
Salmos 46:1 (NVC)
Una ayuda que no es pronta cuando la necesitamos, es de poco valor. El ancla que se deja en casa no es útil para el marinero en la hora de tormenta; el dinero que el deudor solía tener, no tiene ningún valor cuando hay una demanda judicial en su contra. Muy pocos auxilios terrenales podrían ser llamados “prontos”: usualmente están lejos cuando se les busca, se pueden utilizar con dificultad, y se alejan todavía más una vez usados. Pero en cuanto al Señor nuestro Dios, Él está disponible cuando le buscamos, disponible cuando le necesitamos, y disponible cuando ya hemos gozado de Su ayuda.
Está más que “disponible”, Él está muy disponible. Más disponible de lo que puede estar el amigo más cercano, pues Él está en nosotros en nuestra tribulación; más disponible de lo que estamos nosotros para nosotros mismos, pues algunas veces carecemos de presencia de ánimo. Él está siempre disponible, eficazmente disponible, simpáticamente disponible, completamente disponible. Él está disponible ahora si esta es una estación sombría. Descansemos en Él. Él es nuestro amparo, ocultémonos en Él; Él es nuestra fortaleza, guarnezcámonos con Él; Él es nuestro auxilio, apoyémonos en Él; Él es nuestra pronta ayuda, reposemos en Él ahora. No debemos preocuparnos ni un momento, ni debemos temer ni un instante. “Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.”
Tomado de la Chequera del Banco de la Fe
Por: Charles H. Spurgeon

martes, 26 de junio de 2012

TODO A TRAVÉS DE LA ORACIÓN

Dr. Marg Stewart Relfe
Con la colaboración del Rvdo. Joaquín Guadalupe

A través de la oración encontramos que...

No hay problema que no pueda ser resuelto.
No hay carga que no pueda ser levantada.
No hay tormenta que no pueda ser deshecha.
No hay destrucción que no pueda ser remediada.
No hay tristeza que no pueda ser eliminada.
No hay pobreza que no pueda ser subsanada.
No hay perdido que no pueda ser rescatado.
No hay caído que no pueda ser levantado.
No hay heridas que no puedan ser sanadas.
No hay relaciones que no puedan ser restablecidas.
No hay lamento que no pueda ser consolado.
No hay cenizas que no puedan ser cultivadas.
No hay amargura que no pueda ser saciada.
No hay congregación que no pueda ser renovada.
No hay pastor que no pueda ser ungido.
No hay escuela dominical que no pueda crecer.
No hay creyente que no pueda ser lleno del Espíritu Santo.
No hay nación que no pueda ser transformada.

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