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sábado, 2 de junio de 2012

MINORÍAS


MINORÍAS
Salmo 24:8; Romanos 8:31; Romanos 8:37; 1 Corintios 15:57; 2 Corintios 2:14; Efesios 6:12; Filipenses 4:13; 2 Timoteo 1:7; Hebreos 11; 1 Juan 5:4, 5.

Durante el tiempo que Noé edificaba el arca, se encontraba en una pequeña minoría — pero Noé triunfó.

Cuando José fue vendido por sus hermanos y llevado a Egipto, se encontraba en una pequeña minoría — pero José triunfó.

Cuando Gedeón y sus 300 adeptos, con sus cántaros y sus teas encendidas pusieron en fuga a los madianitas, eran una minoría insignificante — pero triunfaron.

Cuando Elías oró y descendió fuego del cielo y avergonzó a los profetas de Baal, Elías estaba en una minoría notable — pero triunfó.

Cuando David salió a pelear contra el gigante Goliat, era un pequeño menor al lado del decidido gigante pero triunfó.

Cuando Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la catedral, él era una minoría solitaria — pero triunfó.

Cuando nuestro Señor Jesucristo fue clavado en la cruz por los soldados romanos, él era una conspicua minoría —pero triunfó.

Autor desconocido.

FE Y TEMOR



FE Y TEMOR
Hebreos 11:6

 Briton Riviere “In Manus Tuas, Domine”
En la galería de arte de Manchester puede verse un famoso cuadro de Briton Riviere, intitulado “In Manus Tuas, Domine”, acerca del cual el artista dijo: “Si mi cuadro no lleva una lección para la época presente, sean cuales fueren nuestras dudas y temores, diré que he fracasado.” El cuadro habla del triunfo de la fe. Representa a un joven caballero revestido de su armadura, montado en un caballo blanco, cuya cabeza inclinada, nariz temblorosa y miembros trémulos denotan un intenso terror. Al pie del cuadro se ven tres perros de caza que también miran con terror hacia adelante, donde se extiende el desierto con sus peligros y terrores desconocidos. El caballero siente temor como los brutos que lo acompañan; pero hay en él algo que lo eleva sobre ellos y sobre su miedo: es la fe. Levantando su espada, dice: “En tus manos, Señor”, y prosigue su camino. Por la fe domina su temor, y dice: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré ningún mal.”  —J. Burns.

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