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jueves, 14 de marzo de 2013

RESPUESTA A AMANDA TODD


Un joven de nuestra Iglesia se dio a la tarea de responder al acto de suicidio de Amanda Todd a causa del acoso escolar y cibernético. Adjunto el vídeo para tomar conciencia y hacerlo llegar a aquellos que se sienten víctimas y de los que se expresan por medio de esta conducta.



With Only Three Simple Words "I Love You" You Can Bring Happiness To Someone, With Only Three Words You Can Also Save A Life. Everyone Deserves To Be Loved, Everybody Wants To Be Loved. Please Always Remember "Judgement Is Not Ours". This Video Is Dedicated To All Those Victims Of Bullying And To All The Families That Has Suffered A Loss From A Relative Or Friend, Specially To Amanda Todd's Family. I'm Sorry For Your Loss, God Bless You All.

With Love,

Jon David
Singer/Musician/Composer

viernes, 1 de marzo de 2013

TODAVÍA NO


“Todavía no”, dijo un niño entretenido en sus juegos 
“Cuando crezca yo un poco pensaré en las cosas de Dios.” 
Llegó a ser joven muy robusto.

“Todavía no”, dijo el joven.
“Cuando vea yo prosperar mi negocio tendré más
tiempo para asuntos espirituales.” El negocio prosperó.

“Todavía no”, dijo el hombre de negocios.
“Mis hijos me necesitan ahora.
Cuando ellos crezcan y estén bien colocados
entonces tendré más oportunidad
para pensar en eso.” Envejeció.

“Todavía no”, siguió diciendo.
“Pronto voy a retirarme de mis negocios para
que tenga yo bastante tiempo para leer y reflexionar.”
Así murió.

Dejó para más tarde lo que debía haber hecho cuando era joven.
Vivió sin Dios y a consecuencia de esto murió sin esperanza. 

—El Sembrador

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud:
antes que vengan los días malos,
y lleguen los años de los cuales digas:
“No tengo en ellos contentamiento”
Eclesiastés  12:1

martes, 19 de febrero de 2013

EL PLACER DE SERVIR

GABRIELA MISTRAL

Toda la naturaleza es un anhelo de servicio.
Sirve la nube, sirve el viento,
sirve el surco, sirve la flor, sirve la tierra.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
donde haya un esfuerzo que todos rehuyen, hazlo tú;
sé tú el que aparte la piedra del camino,
el que ponga fin al problema,
el que ponga luz donde los demás perdieron la esperanza,
el que salpique gozo en los corazones tristes. 

Pero, qué triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho;
si no hubiera un rosal que plantar, un niño que peinar,
o una misión una empresa que emprender.

Hay alegría de ser santo y la de ser justo,
pero hay, sobre todo,
la hermosa, la inmensa alegría de servir.

No caigas en el error,
de que sólo se hacen méritos con los grandes trabajos;
hay pequeños servicios:
arreglar una mesa, ordenar unos libros, peinar una niña.
Aquel el que critica, éste el que destruye;
sé tú el que sirve.

El servir no es una faena de seres inferiores.
Dios, que es el Creador y la Luz, sirve.
¡Pudiera llamarse: "el que sirve"!
Y tiene sus ojos en nuestras mano
y nos pregunta cada día:
¿Serviste hoy? ¿A quién?
¿Al árbol? ¿A tu hermana? ¿A tu madre?


jueves, 7 de febrero de 2013

martes, 25 de septiembre de 2012

POR LA MAÑANA YO DIRIJO MI ALABANZA










POR LA MAÑANA YO DIRIJO MI ALABANZA

1.  Por la mañana yo dirijo mi alabanza
a Dios que ha sido y es mi única esperanza.
Por la mañana yo le invoco con el alma
y suplico que me dé su dulce calma.
Él nos escucha, pues nos ama tanto,
y nos alivia de cualquier quebranto.
Nos da su mano poderosa y fuerte,
para librarnos de la misma muerte.

2.  Cuando la noche se aproxima, tenebrosa,
en elevarle mi oración mi alma goza.
Siento su paz inagotable, dulce y grata
porque temores y ansiedad Cristo los mata.
También elevo mi cantar al cielo
cuando a la tierra baja negro velo.
El sol se oculta, pero queda Cristo,
a quien mis ojos en el sueño han visto.

3. Brilla su lumbre bienhechora mientras duermo,
pone su mano sobre mí si estoy enfermo.
Me fortalece, me alienta con el sueño,
pues es mi Dios, mi Redentor y Él es mi dueño.
Y al despertar por la mañana siento
que Dios invade mi alma y pensamiento.
Veo a Jesús, mi Redentor amado,
por mi pecado en la cruz clavado.

4. Veo la sangre de sus manos que ha brotado,
veo la sangre borbotando en un costado.
Una corona con espinas en su frente,
la multitud escarneciéndole insolente.
Pero, ¡que dicha cuando al cielo sube;
lleno de gloria en majestuosa nube!
Pero, ¡que dicha cuando al cielo sube;
lleno de gloria en majestuosa nube! 



jueves, 31 de mayo de 2012

FLORECE



El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano.
(Salmos 92:12)

Ved al fatigado viajero andando trabajosamente por la caliente arena del desierto, sin resguardo que lo proteja de los rayos del sol tropical. Su provisión de agua se ha agotado y no tiene nada con que calmar su ardiente sed. Su lengua comienza a hincharse. Se tambalea como un ebrio. Visiones del hogar y los amigos pasan delante de su mente, pues cree estar próximo a perecer. Repentinamente ve a la distancia, elevándose por sobre la triste vastedad arenosa, una palmera, verde y floreciente. La esperanza acelera su pulso. Avanza sabiendo que aquello que da vigor y frescura a la palmera refrescará su sangre febril y le dará renovada vida.
Así como la palma del desierto es guía y consuelo para el desfallecido viajero, igualmente lo es el cristiano para el mundo. Está para conducir hasta el agua de vida a las almas cansadas, llenas de desasosiego y a punto de perecer en el desierto del pecado. Está para señalar a sus semejantes a Aquel que hace a todos la invitación: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba".
El cielo puede parecer inclemente, la quemante arena puede castigar las raíces de la palmera y amontonarse en su tronco; sin embargo, el árbol sobrevive, fresco y vigoroso. Removed la arena y descubriréis el secreto de su vida; sus raíces penetran bien profundamente dentro de las corrientes de aguas escondidas en la tierra.
Lo mismo sucede con el cristiano. Su vida está escondida con Cristo en Dios. Jesús es para él un manantial de agua que brota para vida eterna. . . Y, en medio de toda la corrupción del mundo, es fiel y leal a Dios. . .
Los semblantes de los hombres y las mujeres que caminan y trabajan con Dios expresan la paz del cielo. Están circundados de la atmósfera celestial. Para estas almas, el reino de Dios ha comenzado. Tienen el gozo de Cristo (The Watchman, 5 de mayo, 1908).

Tomado de: Manantiales en el Desierto

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