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miércoles, 24 de febrero de 2016

CUANDO LEO EN LA BIBLIA







CUANDO LEO EN LA BIBLIA

-1-
Cuando leo en la Biblia cómo llama Jesús,
y bendice a los niños con amor:
Yo también quisiera estar,
y con ellos descansar,
en los brazos del tierno Salvador.

-2-
Ver quisiera sus manos sobre mí reposar,
cariñosos abrazos de Él sentir;
sus miradas disfrutar,
las palabras escuchar:
"A los niños dejad a mí venir".

-3-
Mas aún a su estrado en oración puedo ir,
y también de su amor  participar:
Pues si pongo en él mi fe,
le veré y le escucharé,
en el reino que él fue a preparar.

-4-
Todos los redimidos y salvados por él,
al Cordero celebran inmortal;
cantan voces mil y mil,
en el coro infantil,
pues es de ellos el reino celestial.

-5-
Muchos hay que no saben de esa bella mansión,
y no quieren a Cristo recibir:
Les quisiera yo mostrar,
que para ellos hay lugar,
en el cielo do los convida a ir.

-6-
Yo ansío aquel tiempo venturoso sin fin,
el más grande, el más lúcido, el mejor;
cuando de cualquier nación,
niños mil sin distinción,
a los brazos acudan del Señor.






 

sábado, 23 de febrero de 2013

miércoles, 20 de febrero de 2013

SONETO AL CRISTO CRUCIFICADO




No me mueve, Señor, para quererte,
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido,
para dejar por eso de ofenderte.

Muéveme tú, mi Dios, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver el cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme en fin tu amor en tal manera,
que si no hubiera cielo yo te amara,
y si no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
porque si cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera. 



lunes, 17 de diciembre de 2012

martes, 25 de septiembre de 2012

POR LA MAÑANA YO DIRIJO MI ALABANZA










POR LA MAÑANA YO DIRIJO MI ALABANZA

1.  Por la mañana yo dirijo mi alabanza
a Dios que ha sido y es mi única esperanza.
Por la mañana yo le invoco con el alma
y suplico que me dé su dulce calma.
Él nos escucha, pues nos ama tanto,
y nos alivia de cualquier quebranto.
Nos da su mano poderosa y fuerte,
para librarnos de la misma muerte.

2.  Cuando la noche se aproxima, tenebrosa,
en elevarle mi oración mi alma goza.
Siento su paz inagotable, dulce y grata
porque temores y ansiedad Cristo los mata.
También elevo mi cantar al cielo
cuando a la tierra baja negro velo.
El sol se oculta, pero queda Cristo,
a quien mis ojos en el sueño han visto.

3. Brilla su lumbre bienhechora mientras duermo,
pone su mano sobre mí si estoy enfermo.
Me fortalece, me alienta con el sueño,
pues es mi Dios, mi Redentor y Él es mi dueño.
Y al despertar por la mañana siento
que Dios invade mi alma y pensamiento.
Veo a Jesús, mi Redentor amado,
por mi pecado en la cruz clavado.

4. Veo la sangre de sus manos que ha brotado,
veo la sangre borbotando en un costado.
Una corona con espinas en su frente,
la multitud escarneciéndole insolente.
Pero, ¡que dicha cuando al cielo sube;
lleno de gloria en majestuosa nube!
Pero, ¡que dicha cuando al cielo sube;
lleno de gloria en majestuosa nube! 



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