Rincón sobre textos bíblicos con imágenes, reflexiones para devociones o devocionales, ilustraciones bíblicas, reflexiones para la vida, fortaleza para tu alma, paz para tu mente, fe para tu espíritu. En agradecimiento a Dios Padre, Jesucristo, al Espíritu Santo, su Palabra y por estar siempre Junto al Camino de la vida.
Mostrando entradas con la etiqueta niño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta niño. Mostrar todas las entradas
domingo, 15 de septiembre de 2013
viernes, 1 de marzo de 2013
TODAVÍA NO
“Todavía no”, dijo un niño entretenido en sus juegos
“Cuando crezca yo un poco pensaré en las cosas de Dios.”
Llegó a ser joven muy robusto.
“Todavía no”, dijo el joven.
“Cuando vea yo prosperar mi negocio tendré más
tiempo para asuntos espirituales.” El negocio prosperó.
“Todavía no”, dijo el hombre de negocios.
“Mis hijos me necesitan ahora.
Cuando ellos crezcan y estén bien colocados
entonces tendré más oportunidad
para pensar en eso.” Envejeció.
“Todavía no”, siguió diciendo.
“Pronto voy a retirarme de mis negocios para
que tenga yo bastante tiempo para leer y reflexionar.”
Así murió.
Dejó para más tarde lo que debía haber hecho cuando era joven.
Vivió sin Dios y a consecuencia de esto murió sin esperanza.
—El Sembrador
Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud:
antes que vengan los días malos,
y lleguen los años de los cuales digas:
“No tengo en ellos contentamiento”
Eclesiastés 12:1
Etiquetas:
anciano,
Creador,
Dios,
Eclesiastés 12:1,
esperanza,
joven,
juegos,
juventud,
morir,
negocio,
niño,
oportunidad,
prosperar,
reflexionar,
robusto,
tiempo,
todavía no
viernes, 22 de febrero de 2013
MARIONETA DE TRAPO
LO QUE DICE UNA MARIONETA DE TRAPO
Si
por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me
regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero, en
definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino
por lo que significan.
Dormiría poco y soñaría más, entiendo que por cada
minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría
cuando los demás duermen, escucharía mientras los demás hablan y cómo disfrutaría
de un buen helado de chocolate...
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría
sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando al descubierto, no solamente mi
cuerpo, sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón...
Escribiría mi odio sobre el hielo y esperaría a que
saliera el sol.
Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas
un poema de Benedetti y una canción de Serrat sería la serenata que le
ofrecería a la luna.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el
dolor de sus espinas y el encarnado beso de sus pétalos...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida...
No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente
que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer de que ella es mi favorita
y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están
al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen
cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas, pero dejaría que él solo
aprendiese a volar.
A los viejos, a mis viejos les enseñaría que la
muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de
ustedes los hombres...
He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la
cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de
subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con
su pequeño puño por vez primera el dedo de su padre, lo tiene atrapado para
siempre.
He aprendido que un hombre únicamente tiene derecho
de mirar a otro hombre hacia abajo, cuando ha de ayudarlo a levantarse.
Son tantas cosas las que
he podido aprender de ustedes, pero finalmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esta maleta, infelizmente me estaré
muriendo...”
Gabriel García Márquez
martes, 19 de febrero de 2013
EL PLACER DE SERVIR
GABRIELA MISTRAL
Toda la naturaleza es un anhelo de servicio.
Sirve la nube, sirve el viento,
sirve el surco, sirve la flor, sirve la tierra.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
donde haya un esfuerzo que todos rehuyen, hazlo tú;
sé tú el que aparte la piedra del camino,
el que ponga fin al problema,
el que ponga luz donde los demás perdieron la esperanza,
el que salpique gozo en los corazones tristes.
Pero, qué triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho;
si no hubiera un rosal que plantar, un niño que peinar,
o una misión una empresa que emprender.
Hay alegría de ser santo y la de ser justo,
pero hay, sobre todo,
la hermosa,
la inmensa alegría de servir.
No caigas en el error,
de que sólo se hacen méritos con los grandes trabajos;
hay pequeños servicios:
arreglar una mesa, ordenar unos libros, peinar una niña.
Aquel el que critica, éste el que destruye;
sé tú el que sirve.
El servir no es una faena de seres inferiores.
Dios, que es el Creador y la Luz, sirve.
¡Pudiera llamarse: "el que sirve"!
Y tiene sus ojos en nuestras mano
y nos pregunta cada día:
¿Serviste hoy? ¿A quién?
¿Al árbol? ¿A tu hermana? ¿A tu madre?
lunes, 17 de diciembre de 2012
PENSAMIENTOS Y TEXTOS BÍBLICOS NAVIDEÑOS
Etiquetas:
calendario,
camino,
celebrar,
cielo,
corazón,
cumpleaños,
Emanuel,
felicidades,
Freya Stark,
hijo,
hogar,
isaías 9:6,
lucas 1:14,
Mateo 1:23,
Max Lucado,
nacimiento,
navidad,
niño,
tarjetas navideñas,
virgen
jueves, 7 de junio de 2012
EL LADRILLAZO
Un joven y exitoso ejecutivo paseaba a toda velocidad en su auto Jaguar S Type 2003, sin ningún tipo de precaución. De repente, sintió un estruendoso golpe en la puerta, se detuvo y, al bajarse, vio que un ladrillo le había estropeado la pintura, carrocería y vidrio de la puerta de su lujoso auto.
Se subió nuevamente, pero esta vez lleno de enojo, dio un brusco giro de 180 grados, y regresó a toda velocidad al lugar donde vio salir el ladrillo que acababa de desgraciar lo hermoso que lucía su exótico auto. Salió del auto de un brinco, y agarró por los brazos a un chiquillo, y empujándolo hacia el auto estacionado le gritó a toda voz:
-"¿Qué rayos fue eso?, ¿Quién eres tú?, ¿Qué crees que haces con mi auto?"
Y enfurecido, casi botando humo, continúo gritándole al chiquillo:
-"¡Es un auto nuevo, y ese ladrillo que lanzaste va a costarte muy caro! ¿Por qué hiciste eso?"
-"Por favor, señor, por favor. ¡Lo siento mucho! No sé qué hacer", suplicó el chiquillo.
"Le lancé el ladrillo porque nadie se detenía..."
Las lágrimas bajaban por sus mejillas hasta el suelo, mientras señalaba hacia alrededor del auto estacionado.
-"Es mi hermano", le dijo. "Se descarriló su silla de ruedas, y se cayó al suelo... y no puedo levantarlo".
Sollozando, el chiquillo le preguntó al ejecutivo:
-"¿Puede usted, por favor, ayudarme a sentarlo en su silla? Está golpeado, y pesa mucho para mi solo... soy muy pequeño."
Visiblemente impactado por las palabras del chiquillo, el ejecutivo tragó grueso el taco que se le formó en su garganta. Indescriptiblemente emocionado por lo que acababa de pasarle, levantó al joven del suelo, lo sentó nuevamente en su silla, y sacó su pañuelo de seda para limpiar un poco las cortaduras y el sucio de sobre las heridas del hermano de aquel chiquillo tan especial. Luego de verificar que se encontraba bien, miró al chiquillo, y este le dio las gracias con una sonrisa que no tiene posibilidad de describir nadie...
"DIOS lo bendiga, señor... y muchas gracias", le dijo.
El hombre vio como se alejaba el chiquillo empujando trabajosamente la pesada silla de ruedas de su hermano, hasta llegar a su humilde casita. El ejecutivo aún no ha reparado la puerta del auto, manteniendo la hendidura que le hizo el ladrillazo, para recordarle el no ir por la vida tan distraído y tan deprisa que alguien tenga que lanzarle un ladrillo para que preste atención.
DIOS normalmente nos susurra en el alma y en el corazón, pero hay veces que tiene que lanzarnos un ladrillo a ver si le prestamos atención. Tu escoges: escuchar el susurro... o el ladrillazo...
EL CARPINTERO GALILEO
CRISTO, el Carpintero Galileo:
No era médico … y curó todas las enfermedades …
No era abogado … y explicó los principios básicos de toda la ley …
No era escritor … e inspiró las obras cumbres de la literatura mundial ...
No era poeta … y es el alma de todo poema de gran valor …
No era músico … y es el inspirador de las mejores composiciones musicales…
No era orador … y es el interprete de todos los corazones …
No era literato … y escribió en el libro de los siglos la más bella de las páginas …
No era artista … y llenó de luz a los genios de todos los tiempos …
No era estadista … y fundó las mas sólidas instituciones de la sociedad …
No era general … y conquistó a millones de almas de países enteros …
No era inventor … e inventó el elixir de la perenne felicidad …
No era explorador … y descortinó para los mortales los mundos encantados de la inmortalidad …
CRISTO, el Carpintero Galileo:
Diáfano como un cristal, y apacible como la noche …
Sublime como la excelsitud de Dios, y amigo de las miserias humanas …
Severo como juez, y cariñoso como una madre …
Terrible como la tempestad, y apacible como la luz solar …
Amigo de las Magdalenas contritas, y el enemigo de impenitentes fariseos …
Humilde entre vivas y hosannas, y sereno entre burlas y crucifícale …
CRISTO, el Carpintero Galileo:
Nosotros los mortales te amamos, porque nos amaste …
Creemos en ti porque eres el Camino, la Verdad y la Vida …
En ti esperamos, porque tu reino no es de este mundo …
No podemos luchar sin ti, porque eres el sustento de nuestra vidas ...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)














